Un baile que mueve las fibras más intimas de la emoción...
Un canto que
tratamos de reproducir tal cual lo sentimos...
Una pintura que nos hace entender
una historia o comprender una emoción vivida por el artista y, en general, un
producto que nos hace reaccionar…
La excelencia es un concepto abstracto que se
demuestra por el resultado que produce, esto es, un producto excelente.
En el mundo existen muchos ejemplos, y todos ellos causan gravedad,
entendiendo como gravedad esa fuerza que nos atrae hacia algo o alguien, que
nos genera voluntad de poseerlo, de serlo, de admírarlo, de reproducirlo, de
sentirlo, tal como la adrenalina en las venas. En términos concretos, no es
sencillo hablar de la excelencia, porque según creo, ninguno de los grandes ha
pensado en la excelencia como una meta, en lugar de ello han sentido la
gravedad de un propósito que mueve la voluntad de todo su ser, y en el camino,
han dejado un legado calificado como excelente por los mortales como nosotros,
y es aquí en donde mas allá de la excelencia esta el propósito, ya que sin éste, no habrá cabida para comprender el concepto de excelencia, porque estoy
seguro que aquellos grandes han muerto complacidos pero no satisfechos de su
obra, porque el que vive por el propósito jamás deja de producir, siempre
aparece algo nuevo, una pregunta más que resolver, un trazo más que hacer, una
frase con mayor precisión, un sentimiento inexplorado, un algo que los deja aun
insatisfechos y hambrientos.
Me gusta abordar este tema desde el concepto de gravedad porque creo que es
lo que más se aproxima a lo que debemos ver cuando hablamos de excelencia, ya
que la fuerza de gravedad que genera el propósito del individuo es proporcional
a la grandeza de su producción, del grado de excelencia de su obra, en palabras
coloquiales… “¿…que es lo que lo mueve…?”, ¿Qué gravedad tiene el propósito que
le hace ser y vivir como lo hace o lo hizo?, la respuesta dará el grado de
excelencia de lo que produce, lo que es o lo que fue, este es el punto de
partida para saber apreciar el arte, el arte del productor que lo hace ser un
líder, un icono, un maestro en su oficio.
No podría empezar por mejor lugar que por nuestro guía espacial, maestro
por excelencia de todo cuanto existe en nuestro minúsculo mundo intergaláctico,
guía e inspirador de todo cuanto nuestra mente puede comprender y de lo que aun
no podemos y que tal vez nunca podamos comprender, venerado por toda
civilización que se jacte de valer por su conciencia, EL SOL.
Aun cuando no sepamos nada con respecto a la física hemos escuchado que el
Sol nos atrae hacia él, y que gracias a su fuerza de gravedad podemos existir en
éste mundo como lo conocemos, pero, si profundizamos un poco en el tema podemos
preguntarnos, ¿Por qué el Sol nos atrae hacia él?, porque la cantidad de masa
que existe en él genera una deformación en el espacio tal como si nos
sentáramos en la cama e hiciéramos que las cosas que están alrededor caigan
hacia nosotros, digamos que la cantidad de masa de nuestro cuerpo es mayor a la
masa de los objetos que están a nuestro alrededor y por ello caen hacia
nosotros, algo así sucede en el espacio tridimensional de nuestro sistema
solar, de aquí desprendemos el conocimiento de que la fuerza de gravedad depende
de la cantidad de masa concentrada en un punto y que generamos gravedad o
deformaciones en la cama donde nos sentamos, al igual que el Sol.
Einstein también pronunció que la masa no se crea ni se destruye, únicamente se transforma, posteriormente deduciendo que la masa al ser acelerada hasta la velocidad de la luz cuadrática la masa se transforma en energía, llevando este postulado a que la energía como la masa no se crean ni se destruyen simplemente se transforma.
Esta ley física también es aplicable al tema psico-social, cuando una idea
adquiere peso y comienza a generarse una gravedad social dirigida hacia esa
idea, siendo esta última el origen de todos los movimientos sociales.
Aun mas, si la bajamos al nivel del individuo y cuando hablamos de la
definición de Verdad, vemos claramente cómo generar gravedad, ya que la verdad
es todo aquello que se encuentra en consonancia con la naturaleza de las cosas
(siendo el propósito el que define dicha naturaleza), satisface la razón,
adhiere la conciencia y arrastra voluntades, así se genera gravedad intencional, o no intencionalmente, solo hay que aplicar la suficiente energía a las emociones que alimentan una idea para generar la gravedad que nos llevará al liderazgo de algo, y a la excelencia.