Pensando correctamente
Cuenta un chiste que
hubo una noche en la que una persona se percata de que un borrachito daba
vueltas alrededor de un poste como buscando algo, ésta persona se acerca y
pregunta:
-¿Se le perdió algo?
Contesta el borrachito
-Si, la llave para entrar a mi
casa
Tras una breve búsqueda con la
finalidad de ayudar al borrachito, se da cuenta que no hay ninguna llave en la
zona, y vuelve a preguntar al borrachito...
-¿Está seguro que se le cayó por
aquí?, porque no logro verla...
el borrachito contesta
- No, de hecho se me cayó haya
cerca de la puerta de mi casa.
Extrañada la persona pregunta
nuevamente
- ¿Y por qué la busca aquí?
el borrachito contesta con un
tono de obviedad
- Pues porque allá no hay Luz.
Lo mismo ocurre cuando
buscamos una solución basándonos únicamente en lo que comprendemos del
problema, y en específico me refiero a que aun cuando usamos frecuentemente la
frase "hay que romper paradigmas" en realidad no sabemos ni qué es un
paradigma y mucho menos como romperlo, ya lo dice Peter M. Senge, somos
esclavos de nuestros propios pensamientos, y somos necios, algunas veces porque
no sabemos que no sabemos, pero otras tantas porque sabemos que no sabemos, y
peor aun, sabemos que no sabíamos y no queremos enfrentar las consecuencias, no
queremos ser responsables ante tal situación.
Ante ésto no puedo evitar
recordar que en la película de Disney de “La Sirenita”, se presenta una situación
muy chusca en la que la Ariel (La Sirenita) va con su consultor (La Gaviota de
nombre Scuttle) y le entrega un tenedor preguntando acerca de su función,
nombre y la forma de usarse, por su puesto Scuttle le responde con la seguridad
de saber que se trata de un “Cachivache”, y se usa para arreglar el pelo,
aunque las consecuencias en la película no dejan de ser divertidas, si hacemos
la analogía con la realidad profesional las consecuencias son desastrosas, y aun
cuando se descubra el error, este no será admitido, e incluso Scuttle
intentaría borrar todo vestigio de evidencia de tal error, con tal de no
afrontar el hecho de que tuvo un beneficio basado en un fraude que se basa en
la ignorancia, digamos que hay muchos intereses de por medio, y es así como
mueren las buenas iniciativas, con el estigma de ser una técnica fallida más, y
todos pagamos las consecuencias con precios no competitivos en el mercado, dado
que alguien siempre termina pagando los errores, y en éste juego es el cliente
el que lo paga.
El primer paso para la mejora es
el reconocimiento del error, y existe más de una docena de motivos por los
cuales no conviene hacerlo, y en éste momento ya tocamos los terrenos
conceptuales de la ética profesional y la calidad moral. Ambos como conjuntos
de valores que pretenden salvaguardar la coherencia y coexistencia social, y
por lo tanto su evolución y progreso.
Dado que no se aceptar dichos
errores, y con la necesidad de resolver los problemas que no se han podido
resolver, surgen nuevas formas de llamar a las mismas cosas, así vemos por
ejemplo la transformación de un procedimiento, una descriptiva, una narrativa,
una Historia de Usuario, etc. como la industria queda vacunada con técnicas
fallidas es necesario cambiar los nombres para intentar llegar al objetivo
final, pero la historia se repite.
De lo anterior surge una
industria en auge hoy en día, ahora el negocio es la generación de ignorancia,
para revender conocimientos bajo nuevos nombres y además con Certificaciones,
pero eso no evita que la historia se repita, solo que ahora sale aún más cara
la consecuencia.
Resolver el problema poniéndonos justo
enfrente de la avalancha en progreso, y con la inercia que ya tiene, es una
Locura. Ésta avalancha ya va en progreso y lo que ya lleva a cuestas no hay
forma humana de rescatarlas. Lo que procede es iniciar una nueva inercia en el
sentido correcto, y esto se logra solamente a través de la educación, de la
formación, y no me refiero a la venta de “nuevos” conceptos, porque eso sería
subirnos a la avalancha, más bien se inicia con la adopción de una actitud de
cuestionamiento, una actitud filosófica por parte de los individuos para
investigar, discernir, y pensar correctamente. ¿Cómo se logra eso?
En primer lugar debemos estar
seguros de que tenemos una definición estándar sobre los verbos y sustantivos
que usamos para pensar, que la relación entre significado y significante son
coherentes, en otras palabras, tener el conocimiento de que existe una
definición establecida a nivel lingüístico por lo menos, usando al menos un
Diccionario, y cuando son temas especializados, recurrir a las definiciones de
los estándares en la materia, esto evitará o reducirá malos entendidos
producidos por los modelos mentales que construye nuestra mente de manera inconsciente.
En segundo lugar hay que hacer
que nuestro grupo (empresa, familia, amigos) comprenden exactamente de la misma
manera tanto verbos como sustantivos, como elementos de construcción de
pensamientos. Esto es asegurar que el código empleado para los mensajes es
exactamente el mismo.
Una vez colocados estos cimientos,
el resto será simple.
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