miércoles, 17 de octubre de 2018

Pensando correctamente


Pensando correctamente

Cuenta un chiste que hubo una noche en la que una persona se percata de que un borrachito daba vueltas alrededor de un poste como buscando algo, ésta persona se acerca y pregunta:
-¿Se le perdió algo?
Contesta el borrachito
-Si, la llave para entrar a mi casa
Tras una breve búsqueda con la finalidad de ayudar al borrachito, se da cuenta que no hay ninguna llave en la zona, y vuelve a preguntar al borrachito...
-¿Está seguro que se le cayó por aquí?, porque no logro verla...
el borrachito contesta
- No, de hecho se me cayó haya cerca de la puerta de mi casa.
Extrañada la persona pregunta nuevamente
- ¿Y por qué la busca aquí?
el borrachito contesta con un tono de obviedad
- Pues porque allá no hay Luz.

Lo mismo ocurre cuando buscamos una solución basándonos únicamente en lo que comprendemos del problema, y en específico me refiero a que aun cuando usamos frecuentemente la frase "hay que romper paradigmas" en realidad no sabemos ni qué es un paradigma y mucho menos como romperlo, ya lo dice Peter M. Senge, somos esclavos de nuestros propios pensamientos, y somos necios, algunas veces porque no sabemos que no sabemos, pero otras tantas porque sabemos que no sabemos, y peor aun, sabemos que no sabíamos y no queremos enfrentar las consecuencias, no queremos ser responsables ante tal situación.
Ante ésto no puedo evitar recordar que en la película de Disney de “La Sirenita”, se presenta una situación muy chusca en la que la Ariel (La Sirenita) va con su consultor (La Gaviota de nombre Scuttle) y le entrega un tenedor preguntando acerca de su función, nombre y la forma de usarse, por su puesto Scuttle le responde con la seguridad de saber que se trata de un “Cachivache”, y se usa para arreglar el pelo, aunque las consecuencias en la película no dejan de ser divertidas, si hacemos la analogía con la realidad profesional las consecuencias son desastrosas, y aun cuando se descubra el error, este no será admitido, e incluso Scuttle intentaría borrar todo vestigio de evidencia de tal error, con tal de no afrontar el hecho de que tuvo un beneficio basado en un fraude que se basa en la ignorancia, digamos que hay muchos intereses de por medio, y es así como mueren las buenas iniciativas, con el estigma de ser una técnica fallida más, y todos pagamos las consecuencias con precios no competitivos en el mercado, dado que alguien siempre termina pagando los errores, y en éste juego es el cliente el que lo paga.
El primer paso para la mejora es el reconocimiento del error, y existe más de una docena de motivos por los cuales no conviene hacerlo, y en éste momento ya tocamos los terrenos conceptuales de la ética profesional y la calidad moral. Ambos como conjuntos de valores que pretenden salvaguardar la coherencia y coexistencia social, y por lo tanto su evolución y progreso.
Dado que no se aceptar dichos errores, y con la necesidad de resolver los problemas que no se han podido resolver, surgen nuevas formas de llamar a las mismas cosas, así vemos por ejemplo la transformación de un procedimiento, una descriptiva, una narrativa, una Historia de Usuario, etc. como la industria queda vacunada con técnicas fallidas es necesario cambiar los nombres para intentar llegar al objetivo final, pero la historia se repite.
De lo anterior surge una industria en auge hoy en día, ahora el negocio es la generación de ignorancia, para revender conocimientos bajo nuevos nombres y además con Certificaciones, pero eso no evita que la historia se repita, solo que ahora sale aún más cara la consecuencia.
Resolver el problema poniéndonos justo enfrente de la avalancha en progreso, y con la inercia que ya tiene, es una Locura. Ésta avalancha ya va en progreso y lo que ya lleva a cuestas no hay forma humana de rescatarlas. Lo que procede es iniciar una nueva inercia en el sentido correcto, y esto se logra solamente a través de la educación, de la formación, y no me refiero a la venta de “nuevos” conceptos, porque eso sería subirnos a la avalancha, más bien se inicia con la adopción de una actitud de cuestionamiento, una actitud filosófica por parte de los individuos para investigar, discernir, y pensar correctamente. ¿Cómo se logra eso?
En primer lugar debemos estar seguros de que tenemos una definición estándar sobre los verbos y sustantivos que usamos para pensar, que la relación entre significado y significante son coherentes, en otras palabras, tener el conocimiento de que existe una definición establecida a nivel lingüístico por lo menos, usando al menos un Diccionario, y cuando son temas especializados, recurrir a las definiciones de los estándares en la materia, esto evitará o reducirá malos entendidos producidos por los modelos mentales que construye nuestra mente de manera inconsciente.
En segundo lugar hay que hacer que nuestro grupo (empresa, familia, amigos) comprenden exactamente de la misma manera tanto verbos como sustantivos, como elementos de construcción de pensamientos. Esto es asegurar que el código empleado para los mensajes es exactamente el mismo.
Una vez colocados estos cimientos, el resto será simple.

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