Hoy, una copia nos cuesta centavos y la tenemos en segundos, incluso podemos copiarlos, descargarlo o transferir libros enteros digitalmente de manera gratuita.
Pero, antes de la imprenta se le tenía que pagar gastos de viaje y sustento, además de los honorarios respectivos, a una persona que supiera leer y escribir, que en aquel entonces eran tan elevados como hoy los sueldos de un especialista, y durante el tiempo que le tomara hacer la transcripción del texto de interés, a veces hasta con ilustraciones. Sin contar lo que te cobraría el propietario por prestarte el libro... una fortuna...
Imagino que tener una Biblioteca era un negocio en si mismo, inviertes en sacar copias y luego rentas las copias para que otros las vuelvan a copiar.